El brote de peste porcina africana (PPA) detectada en jabalíes está teniendo un impacto directo en los ganaderos de porcino, quienes ya sufren pérdidas económicas significativas. Según Miguel Ángel Higuera, director de la Asociación Nacional de Productores de Ganado Porcino (Anprogapor), cada cerdo producido representa una pérdida de aproximadamente 30 euros.
Esta situación se debe a la fuerte disminución de precios en el mercado de la carne de cerdo, lo que afecta directamente a los ganaderos. A pesar de que en Castilla y León aún no se han reportado casos de peste porcina, el impacto económico se está haciendo sentir. En respuesta a esta crisis, se ha solicitado a la Consejería de la región un seguimiento detallado del mercado y de la situación de los ganaderos para poder evaluar de manera precisa las repercusiones.
Higuera destaca la importancia de que la cadena de producción sea lo suficientemente flexible para trasladar la disminución de precios al consumidor final. Advierte que la situación actual es insostenible a medio y largo plazo, y que de prolongarse, los ganaderos se verán obligados a reducir su cabaña para mitigar las pérdidas.
La reducción de la cabaña porcina es un proceso complicado de revertir, y en otros países de la Unión Europea afectados por la peste porcina se ha observado una disminución en la producción y un aumento de los precios debido a la escasez en la oferta. Por lo tanto, es crucial brindar apoyo a los ganaderos en esta etapa inicial para evitar una reducción drástica en la producción y lograr estabilizar la oferta y la demanda lo antes posible.
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