El Estatuto de Autonomía de Castilla y León conmemora este miércoles su 43 aniversario desde su promulgación en 1983. A pesar de esta fecha significativa, no se ha programado un acto institucional para celebrar este hito, donde tradicionalmente se otorga la Medalla de Oro del Parlamento. El año pasado, esta distinción fue entregada a las celebraciones de Semana Santa en toda la región.
La disolución de las Cortes autonómicas y el próximo inicio de la campaña electoral, que comienza dos días después del aniversario del Estatuto, han impedido la realización de un evento especial por parte del Parlamento autonómico, presidido por Carlos Pollán, candidato de Vox a la Presidencia de la Junta.
Es importante señalar que varios miembros de las Cortes tienen roles destacados en las listas electorales, como el vicepresidente primero Francisco Vázquez, el número 1 del Partido Popular en Segovia, la secretaria segunda Rosa Esteban, segunda en la candidatura del PP por Salamanca, y la secretaria tercera Fátima Pinacho, en la lista de Vox por Valladolid.
El Estatuto de Autonomía de Castilla y León fue aprobado por las Cortes Generales mediante la Ley Orgánica 4/1983, y ha sido reformado oficialmente en tres ocasiones, la última en 2007, veinticuatro años después de la creación de la autonomía. La última reforma, impulsada por PP y PSOE, se centró en aspectos como la carta de derechos de los ciudadanos, la separación de poderes, la presencia exterior de la Comunidad, la organización territorial y la asunción de competencias sobre la cuenca del Duero.
Además, se introdujeron medidas para consolidar los derechos sociales, garantizar la igualdad de trato para las personas con discapacidad y establecer nuevos mecanismos de colaboración con el Estado. A pesar de los desafíos y controversias, el Estatuto ha sido fundamental para el progreso de Castilla y León y ha sido respaldado por un amplio consenso político.
En resumen, el Estatuto de Autonomía de Castilla y León representa un pilar importante en la estructura legal y política de la región, marcando su identidad histórica y cultural y promoviendo un autogobierno efectivo y colaborativo en el marco de la Constitución española.
La primera reforma importante tuvo lugar en 1994, con un enfoque en la gestión de la Educación, seguida de otra reforma en 1999 que amplió las competencias en el área de Sanidad. Estas reformas, junto con las anteriores, han sido clave para el desarrollo y el progreso de Castilla y León, consolidando el Estatuto como un instrumento vital para la convivencia y el avance de la región.
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