El Tomillo, ubicado al este de Valladolid, ha experimentado una transformación notable a partir de una zona periurbana extremadamente degradada y cercana al entorno urbano. Anteriormente, este espacio acumulaba escombros y restos de obras, pero su aislamiento y carácter marginal permitieron que comunidades vegetales y animales se desarrollaran de forma espontánea.
La creación de la Reserva biológico-urbana ‘El Tomillo’ ha dado lugar a un refugio natural con una gran diversidad biológica en pleno corazón urbano de Valladolid. El proyecto “Caminos de Biodiversidad Urbana” se ha encargado de restaurar este espacio, creando un entorno seguro para la flora y fauna autóctona. Se han incorporado refugios, zonas de nidificación y lugares de cría para diversas especies, con el objetivo de fomentar la biodiversidad en la zona.
La vegetación ha sido cuidadosamente diseñada para recuperar la flora autóctona y promover la conectividad ecológica. Se han creado diversos hábitats a través de la plantación de bosques galería, grupos de árboles y arbustos, plantas aromáticas y melíferas, praderas renaturalizadas, y una pantalla vegetal que separa el parque de la VA-20.
Este esfuerzo por preservar y promover la biodiversidad urbana en Valladolid ha sido posible gracias a la colaboración de la Fundación Biodiversidad y el Plan de Recuperación, entre otros actores involucrados en los proyectos de conservación ambiental. La iniciativa #CaminosDeBiodiversidad forma parte de un plan más amplio de recuperación ambiental, en línea con los objetivos de la Next Generation EU.
En resumen, la Reserva biológico-urbana ‘El Tomillo’ se ha convertido en un ejemplo destacado de cómo es posible recuperar y potenciar la biodiversidad en entornos urbanos, contribuyendo a la conservación de la flora y fauna locales y fomentando la conciencia ambiental en la comunidad.
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